Catalina Abrego
-Mis niños tienen hambre –Una amable señora con mirada adorable nos recibe con una sonrisa. Cuando entramos a la cocina.
Se trata de una dulce mujer con su cabello poblado de canitas recogido en un práctico moño. Por alguna razón que no logro entender siento cierta familiaridad con ella. ¿Cómo si la conociera de años?
¡Es bastante extraño!, pero es la emoción que se aloja en mi estómago.
El brillo en sus ojos me lleva a pensar que tiene mucho afecto por mis dos acompañantes…