Demian Stuart
Cuando llegamos a nuestro hogar todo siguió igual mi esposa no me dirigió una sola palabra en el camino a casa eso también incluía su mirada ignorándome todo el tiempo. Catalina estaba más allá de molesta con justa razón. En lugar de alegrarme por un nuevo hijo mi proceder fue actuar como un idiota.
Me tenía bien merecido su rechazo.
Nuestros hijos estaban presentes en la sala junto a nana Gloria y Eliza cuando llegamos, quienes los entretenían haciendo figuras con plastilina.