Catalina Abrego de Stuart
-Eliza, debes ayudarme ¿Quiero aprender a defenderme por mi cuenta? –Suelto mi petición sin contenerme.
Ayer me sentí completamente inútil como la primera ocasión que esa enferma mujer me encontró con la guardia abajo.
No, quería que volviera a pasar de nuevo por eso luego de consultarlo con mi almohada ¡Porque ni en sueños se lo mencionaría a mi maridito! Decidí dejar de ser víctima por mi incapacidad de no defenderme.
¡Tomaría el toro por los cuernos!
-Señora Ca