Catalina Abrego
-¿Cómo dice señor Anderson? –Esto debe ser una pesadilla, no es cierto; aún sigo dormida en mi camita, lo que estoy escuchando definitivamente no es real.
-Señorita Abrego…. Su esposo se niega como repito a consentir la anulación.
-¿Entonces vamos por solicitar el divorcio en los juzgados?, ¡cierto! –Noto por su semblante que se pone en tensión con mi sugerencia, que está considerando lo siguiente que me va a decir…. ¡Como que no me va a gustar para nada!
-Lamento informarle