Catalina Monit Stuart Abrego
La música de la fiesta suena demasiado alta para mi gusto. Las risas, las copas chocando, las conversaciones elegantes… todo me parece una burla después de ver el rostro destrozado de mi hermano.
Mis ojos recorren el salón hasta encontrarla.
Mariana.
Está de pie cerca de una mesa, rodeada de algunas personas que parecen felicitarla. Sonríe con cortesía, pero esa sonrisa no llega a sus ojos. Sus dedos juegan nerviosamente con el borde de su copa.
Así que es verdad. S