Denn Stuart
Al entrar al restaurante la veo sentada, sosteniendo entre sus manos una taza de café humeante. No muy lejos de ella se encuentra mi tía Eliza, como siempre guardándole las espaldas a mi madre.
Cuando siente mi presencia, eleva la mirada y en su rostro se dibuja una sonrisa.
—Mamá —digo rodeando la mesa para besar su mejilla.
—Mi niño —responde, dándome una suave palmadita suave en mi brazo—. Siéntate.
Sigo su indicación y tomo asiento frente a ella.
—Tú dirás, mamá.
El cambio