Mundo ficciónIniciar sesiónSalimos al lago y le pedí. “Cierra los ojos”.
Ella me hizo caso y yo me aleje para que tuviera mejor vista, le grite que los abriera y ella al hacerlo tenía una expresión hermosa de sorpresa, estaba feliz.
Cerca de la casa coloque el letrero de cumpleaños con algunos globos que compre en una tienda en el pueblo. “¡Es increíble Aldo gracias!”.







