Por Camila
-¿Jugamos al pool?
Le pregunté para que deje de lado el vaso.
-¿Estás segura?
Me pregunta con una sonrisa.
-Sí...nunca terminamos un partido.
Le contesté guiñandole un ojo.
-Tengo otra idea.
Me lleva de la mano escaleras arriba, a su dormitorio.
Sacó su bolsa negra con juguetes, lo miré sonriendo.
Pero estoy segura que debo estar coloradísima, siento arder mi cara.
Él se acerca acariciándome la espalda de una manera muy sensual.
-Tontita…
Me dice susurrándome al oído.
Ya está, me hizo