33. La versión
----PUNTO DE VISTA [Isabella]----
Juro que, si no hubiese reconocido su olor, sus manos, su tacto, ya me hubiera dado un paro cardiaco. Él me pega a su pecho, pero me sigue tapando la boca.
— Shhh —dice cerca de mi oído— Shh
Pasan al menos unos diez minutos, antes de Maximiliano me suelte. No me molesto en ocultar que estuve llorando, estoy muerta de miedo.
— Por una vez en tu vida, Isabella, hazme caso. No me preguntes nada, hasta que estemos en casa, por favor.
Lo único que puedo hacer es