Lo de mi lesión, absolutamente no podía saberlo Carlos.
No quería que supiera por mi situación, porque si lo hacía, seguro me miraría con esa actitud tan altiva, burlándose de que mi vida no iba bien desde que me alejé de él.
—Si no quieres hablar, no hables. ¿Acaso pensaste que quería escuchar?
Perdió el interés y apretó con fuerza el tobillo que tenía en sus manos. Sentí un dolor agudo.
Sin embargo, el dolor físico era mucho más fácil de soportar que el dolor emocional.
Él siempre hacía l