Al otro lado de la línea, escuché cómo Sara inhalaba bruscamente. Luego se oyó un ruido entrecortado, como si estuviera escondiendo el teléfono.
—¡Hermano! —exclamó con nerviosismo.
La voz de Carlos resonó, lenta pero autoritaria:
—El doctor dice que no te encuentra por ningún lado. ¿Qué estás haciendo?
—Estoy haciendo una llamada —respondió Sara con voz temblorosa.
—¿A quién?
—A Olivia.
Al mencionar mi nombre, hubo un breve silencio. Luego, la voz de Carlos se volvió más fría:
—¿Qué tie