Un baño con este muchacho podría ser lo más loco, la cosa más arriesgada que jamás haría. El idea no me asusta, sin embargo. Mi pulso salta a medida que veo que da paso en el agua. Vacilo un momento antes de tirar de mi camiseta por encima de mi cabeza y oscilar fuera de mis pantalones
Mirando hacia atrás, él me sonríe. A continuación, se zambulle.
Me tranquilizo, dejando que el agua lama mi terneros, muslos, cintura. Al instante mis poros se contraen y se estremesen. Floto el resto de