Rudolph estaba muy entusiasmado con la noticia del banco de semen, que su muestra estaba allí, intacta, y quería que me insemine ya, ya, ya para quedar embarazada. -¡¡¡Quiero tener un hijo contigo de inmediato!!!-, me dijo, bailando conmigo, alborozado, estrujando mi cintura. Yo estaba colgada a su cuello, siguiendo los acordes y la cadencia de una deliciosa salsa, bailando sensual y sexy, prendada de la mirada tan varonil de mi marido, ahora encendida de muchos fulgores. Rudolph bailaba muy