Capítulo 79

La mandarina estaba deliciosa como me adelantó Marcio. Me dispuse a marcharme, tranquilamente pese a las miradas impertinentes de la gente que me creían loca de remate, cuando ¡¡¡rayos, truenos y centellas!!! entró al restaurante, Sebastián. Por más que intenté esconderme y hacerme la distraída, él me vio y se vino a mi mesa, jalando una silla. Se sentó a mi lado con todo desparpajo, riéndome como un idiota.

-Hola hermosa, qué buena suerte encontrarte aquí-, me dijo, encandilado a mis ojos,
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App