Los exámenes clínicos empezaron de inmediato y George estaba tan o más entusiasmado que Rudolph y yo misma. Me hizo pasar por todos los chequeos habidos por haber en el hospital. Estuve en manos de ginecólogos, obstetras, neumólogos, cardiólogos, nutricionistas, especialistas en la sangre, en el hígado, los riñones, traumatólogos y hasta una psicóloga para evaluar si estaba preparada para ser mamá, me hicieron toda suerte de análisis, me tomaron radiografías y ecografías, controlaron mi temper