Emilia notó la rabia en el rostro de su hermanastra cuando entró a la habitación, donde ella y su madrastra simplemente habían estado las últimas cuatro horas mirando álbumes con fotos de otra ceremonia. La mujer había pedido unos diez platillos también para comenzar a planear un menú en el que ella ni siquiera había podido opinar.
¿Por qué?
Porque realmente todo aquello le interesaba muy poco, solo podía pensar en Falcón y en que esa noche dormirían completamente solos en la misma habitación.