Leonardo caminaba de un lado a otro en su despacho, su rostro tenso y las manos enterradas en el cabello. Hacía semanas que el peso del compromiso con Valeria y la amenaza de perder Rossi Fashion le robaban el sueño. La revelación de su madre sobre la deuda que su familia tenía con Massimo Grimaldi se había convertido en una prisión invisible que lo oprimía, cerrándole todas las puertas.
El día había comenzado con llamadas. Había hablado con todos los contactos que tenía en la industria: viejos