7. Mañana es mi cumpleaños.
Irina no podía creer que estuviera en ese jet privado, propiedad de William, saliendo del país, hubiera resultado tan fácil.
Se emocionaba con la idea de alejarse por fin de la seguridad de Asad y sus hombres.
Pero le producía cierta ansiedad pensar que jamás, desde que fue comprada en aquella subasta cuando era apenas una adolescente, había salido a ningún lado sin vigilancia.
Siempre había al menos un hombre de Asad para, según él, protegerla, aunque ella sabía que la verdadera misión de e