Capítulo 91
La agonía de no saber
Me desperté lentamente. La luz del sol se filtraba por los bordes de las cortinas y teñía la habitación de un dorado pálido. Pero no había calidez, ningún consuelo. Mi mente ya estaba a mil, dando vueltas con pensamientos que no podía acallar. Pensamientos sobre Grayson. Pensamientos sobre la noche anterior. Pensamientos sobre todo.
¿Dónde estaba? ¿Cómo estaba? ¿Qué había hecho? Se me encogía el pecho al pensar en él, solo, perdido o peor aún: enojado, herido o sintiéndose abandonado. Las preguntas se acumulaban en mi mente, cada una más pesada que la anterior, cada una apuñalándome como cuchillos que no podía quitar.
Busqué mi teléfono con las manos ligeramente temblorosas. Marqué su número. Timbre. Timbre. Timbre. No hubo respuesta. Lo intenté de nuevo. Y otra vez. Cada timbre sin respuesta era peor que el anterior, retorciéndome el estómago, haciendo que mi corazón latiera con fuerza en mi pecho.
Finalmente, tras lo que parecieron interminables in