Olivia
•
Mi mente se quedó en blanco mientras estaba en la puerta, con la mano dudando sobre el timbre. Entonces, de repente, sentí que alguien me tocaba el hombro.
—¡Olivia! —escuché la voz de mi hermana llamándome. Estaba tan perdida en mis pensamientos que ni siquiera la oí acercarse a la puerta—. ¿Estás bien? —Entrecerró los ojos mirándome.
Jugueteé con mi vestido, alisando arrugas que ni siquiera había.
—Sí, estoy bien. —Finalmente toqué el timbre—. No sabía que ibas a venir.
—Solo quería