(Celeste, tercera persona limitada)
Damian no notó a Celeste entrar a la habitación.
Se quedó parada en el umbral un minuto entero observándolo desplazarse por las viejas fotografías de Vivian, un pulgar arrastrándose por la pantalla con la reverencia de un hombre manejando algo sagrado, un viejo correo de voz sonando suavemente de fondo, la risa de Vivian repitiéndose una y otra vez en una habitación que él aparentemente había dejado de compartir con nadie excepto con un fantasma.
Debería habe