“¿Desde cuándo?”
Mi voz salió plana, despojada de todo excepto de las dos palabras que necesitaba que respondiera.
Lucien no fingió no entender.
“Desde antes de que puedas recordarlo.”
Sentí como si el suelo hubiera bajado de golpe. Me aferré al borde de la mesa para mantenerme en pie.
“¿Desde cuándo, Lucien?”
“Me asignaron vigilarte por tu linaje. El Estatuto me prohibía acercarme a ti, revelarte quién era o interferir en tu vida de cualquier manera visible.”
“Entonces, cada vez que veía a un