Parecía humilde y amable, discreto e introspectivo.
Pero Elena ya no lo creía.
Se rio fríamente, rompiendo el silencio sepulcral de la escena.
Las lágrimas brillaron bajo sus ojos. En lugar de llorar, mostró un poco de terquedad e indiferencia, decidida a aclarar todo.
—Luis, solo no estás contento de que no te hice caso después de que hagas tanto, ¿no?
—¿Has olvidado con quién hiciste amor en la cama el día de tu cumpleaños, en marzo de este año?
—Te acostaste desnudo con la prima de Mariana. L