No tardó mucho, Urso tocó a Lorena en el hombro por detrás y le indicó que le siguiera.
Lorena pudo darse cuenta vagamente de lo que pasaba por su mente.
Sonrió y se levantó, saludando a la chica que estaba a su lado para que viniera a sustituirla.
Lo siguió y Urso fue directamente a la habitación contigua.
La habitación de al lado estaba vacía, no había nadie.
Urso pulsó un botón y el papel pintado de la otra pared se levantó lentamente.
Dejó al descubierto un gran cristal transparente.
Urso ha