—Bien, pero no sé cómo encontraré pruebas.
—En su móvil, su ordenador, su estudio y su caja fuerte, en cualquier lugar privado, podría haber pistas —Emma miró fijamente a Lorena—. Yo te he ayudado y tú me vas a ayudar, Lorena, trabajemos juntas por una vez.
—Bien. —Lorena estuvo de acuerdo.
Ya no confiaba del todo en Polo.
La criada le sirvió el café y se sorprendió al ver que Lorena se secaba las lágrimas. Dejó el café como si nada y fue a informar a Polo.
Emma tomó la caja del regalo y di