Por la noche, el médico envió a una enfermera para buscar a Karo, Donatello había despertado y la estaba llamando, la chica acudió seguida.
—Veo que mi hombre guapo se ha despertado.
—Hola. —Las lágrimas comenzaron a brotar de los ojos del italiano.
—Sé que es muy duro lo que estás pasando, es un dolor muy grande, pero necesitas tranquilizarte, has tenido un infarto.
—Mi bebé, mi niña, esa maldita mujer la ha matado, no volveré a tenerla entre mis brazos, ella jamás la cuido, jamás le dio un ab