Karoline se disculpó una y otra vez con Donatello, el suspiró, sin soltar su mano, se dirigió a un lugar apartado, lejos de la mirada indiscreta de sus familiares.
—Se que no eres culpable, ya no tienes que disculparte. —Dijo mientras le pedía sentarse sobre uno de los sillones que había en la terraza.
—Solo te pido que me escuches, para mi es dificil abrir mi corazón ante alguien, pero no deseo que esto siga adelante sin que te enteres de lo que ha pasado, a Antonella la conozco desde que éra