Perspectiva del autor
Los cuatro teléfonos descansaban sobre la mesa como explosivos preparados; sus pantallas permanecieron oscuras solo un instante antes de que cayera el primer golpe.
Fue el teléfono de Diego el que rompió el punto muerto. La pantalla se encendió, iluminando sus manos temblorosas. Él había sido quien propuso un trato que traicionaba a los demás, ofreciéndose a sacrificar la narrativa de Carlos y María con tal de que el nombre Morales quedara limpio.
El chantajista no respond