Mundo ficciónIniciar sesiónValentina avanzó con elegancia; su mano, al final, terminó apoyada en el brazo de Alejandro. Él la sujetaba con aparente ternura, quizá porque Valentina no podía ver con claridad. Lo único que alcanzaba a percibir en su mirada, que vagaba alrededor, era una luz intensa, voces de conversación y risas entre un conjunto de sombras oscuras, además de algunos destellos de colores que suponía eran los vestidos de las mujeres presentes e







