Capítulo 10— Noche peligrosa
Narrador
Dalia no podía dejar de dar vueltas en su cama. La llamada con Nebra seguía repitiéndose en su cabeza, palabra por palabra, como un disco rayado. Cada vez que cerraba los ojos, el enojo y la sensación de abandono se intensificaban. Finalmente, se levantó, incapaz de soportarlo más.
Tomó su chaqueta y salió de su habitación en silencio, caminando de puntillas para no despertar a su tía Elena. Al salir de la casa, el aire fresco de la noche la golpeó, pero no