En medio de los tiroteos salieron de la casa, por la parte de atrás.
Pero tuvieron que matar a los policías que estaban dentro y los de afuera. Sin que los vieses corrieron entre las sombras de los edificios cercanos hasta la esquina, donde una camioneta de telecomunicación los esperaba para llevarlos.
—¡Dios!, volví a sentir esa adrenalina de los viejos tiempos. — dice emocionado Connor.
—¿A dónde iremos