“¿En serio quiere que me ponga esto?” pensaba Megan al ver el ropón de dormir que tenía arriba de la cama, era hermoso no podia negarlo, rojo entre seda y encaje.
-Bueno Megan- se dijo a si misma - todas las mujeres lo usan y es solo para él, no es que vayas a salir a la calle con esa escasez de tela arriba.
Soltó la toalla y sin pensarlo más se lo puso, le quedaba perfecto y la verdad que se le veía bien, el color le hacía contraste con su piel blanca y su pelo rojizo, se miró al espejo y lejo