—¿Y estás bien? Porque desde hace rato noté que estabas algo caliente y ahora te veo sudando, te iba a preguntar si estabas enferma todavía. —Toca su frente.
—Si amor, tranquilo. —Le sonríe y sigue moviendo el carrito.
—Vayamos al médico —sugiere.
—No es para tanto Ascher. —Rueda sus ojos.
—¿Quieres apostar? —La reta.
—¿Qué cosa? ¿Lograr que me lleves al médico o que si es importante? —Lo ve divertida.
—Ambas —dice sin problemas.
—¿Y que apostaríamos? Porque estoy segura de que ambos ganaríamos