Echó un poco de tierra, luego Ally coloco la flor con sus raíces y entre ambos lo enterraron. Se incorporaron y regalaron unos cuentos minutos en silencio, después uno por uno se fue yendo del lugar pasando las horas, ya era de noche y solo quedó Holly, quién se arrodilló sin importarle si se ensuciaba.
—Oye Ascher, ¿quieres fumarte uno? —ofreció Giovanni a lo lejos acercándose a él.
La familia estaba sentados a un lado de la piscina pequeña, alrededor de la fogata, no habían tantas sillas, así