Omar se puso muy nervioso ya que le tenía temor a Rogelio por ese carácter violento con el que siempre trataba a sus empleados. Sin embargo, la vida de Cándida estaba en peligro y él no podía seguir callado, así que se armó de valor y le dijo:
—Señor Rogelio, disculpe que me encuentre dentro de la casa, pero es que tengo algo muy importante que decirle y no puede esperar, se trata de la señora Cándida.
—¿Qué sabes tú de mi hermana Cándida?
—Es que yo sé en donde se encuentra.
— ¿Pero qué estás