—Pero si eres el nuevo,… ¿Bastián, verdad?. —dijo la madre de alira al verme frente a la puerta de su casa. —Buenos días, por cierto.
—Buenos días señora Harlly. —saludo al ver a la madre de Alira. —¿Le ayudó con eso?.
—Tranquilo, —sonríe amablemente indicándome que podía sola pero insisto en ayudarle con la madera. —Gracias. —dijo mientras sacude sus manos. —¿Vienes por Alira?.
—Si, —la sigo detrás hasta llegar a la sala y dejo la madera aun costado de la chimenea. —¿No le molesta que lo haga