Cuando volvió a lanzarse, lo tomé de la cola, y con la fuerza que tuve, giré y giré haciendo que pudiera sentir que se eleva poco a poco del suelo hasta pude arrojarlo, cuando escuché un chillido sonrío victorioso pero cuando vi al otro lobo seguí corriendo pero este era más rápido que el otro que nuevamente lo tenía detrás de mi.
—¡Maldición!. —murmuro viendo las ramas sobre mi cabeza. —Sin tan solo pudiera saltar más alto..
De repente salí disparado por un golpe fuerte en mi costado derecho,