Fijamente observo la expresión de Bastián, desde que entré al auto, parecía molesto conmigo, ni siquiera me ha dicho una sola palabra y eso es extraño en él.
—¿Me dirás que te molesta de mi?.
—Dímelo tú. —soltó tajante. —Hay algo que deba saber que aún no me has dicho.
—Clases, clases, y tareas.
Pareció molestarle más mi respuesta. Observo detenidamente su rostro, cada facción de su rostro era hermosa no lo podía negar, sin evitarlo mi corazón se acelera al ver lo atractivo que es, incluso más