—¡Asher, vamos que se nos hará tarde para el recorrido!. —gritó Víctor y Asher se despide y se fue corriendo. —Lo traeré pronto.
—esta bien. —dije mientras los veía marcharse.
—¡Tienes un hijo de Bastián!. —grita con emoción. —¡Por dios un mini Bastián!.
—Gracias a él fue que Víctor pudo convertirme. Si no fuera por mi pequeño Asher. Ahora sería..
—Ni lo digas por favor. —me abraza. —Qué no sabes los días de depresión que viví cuando pensaba en ti. —ladea una sonrisa cálida. —¿Oye, el dijo que