Capítulo 34.
No podía dejar de pensarla. Intentaba mantenerse a distancia y no sobrepasar la relación profesional, pues pensaba que si Emma se sentía demasiado presionaba podría irse sin importarle el contrato. Y esa noche inquieto y sin poder dormir, una pregunta no cesaba de aparecer en su mente ¿Emma se acostaba ya con Paul Wagner? Tenía que saberlo. Tenía que verla, sentirla, saber que aún le pertenecía aunque no podía tenerla.
Habían pasado dos meses.
Llevaba poco más de dos meses sin las caricias