La vida te estremece y no tienes ideas cuando lo hace, ahora a la de edad de cuarenta y dos años me ha dado mi grande estremecida.
Voy llegando al apartamento, pero antes llamo a Solange.
—Dime amor.
—¿Quieres almorzar afuera.
.—No, quiero hacerlo aquí, ya hice almuerzo te estoy esperando.
—¿Tû cocinas o compraste comida hecha?
—Amor, otra vez te estás burlando de mí?
—Disculpa, lo que pasa es que no te veo dentro de una cocina.
—Hay muchas cosas de