En la oficina de Mateo, él se adecuaba a su secretaria rápidamente.
—Camila, podría traerme un café de favor —dijo Mateo por el intercomunicador.
—Enseguida señor Licciardi. —Camila se apresuró a hacer lo que su jefe le pedía, quería convertirse en indispensable para él, había escuchado que cuando las secretarías eran eficientes, sus jefes creaban cierto tipo de dependencia hacia ellas.
A él le causaba gracia esa chiquilla, creía que duraría mucho tiempo en el puesto, era muy buena en su trabaj