Mientras Daniela y Paul disfrutaban de su noche romántica, Sasha no podía dejar de pensar en Paul. Su obsesión con él había crecido hasta convertirse en algo enfermizo. No podía soportar la idea de que Paul estuviera con otra mujer, especialmente con Daniela.
Sasha había estado siguiendo a Paul y Daniela durante semanas, observando cada uno de sus movimientos. Sabía que esa noche sería especial para ellos, y no podía permitir que eso sucediera. Decidida a interrumpir su velada, Sasha se dirigió