—Quédate aquí y no salgas del coche —dijo Devan con brevedad, sin dar más explicaciones. Enderezó la espalda, bajó del vehículo y cerró la puerta con firmeza.
Alexa observó la ancha espalda de Devan alejarse entre la multitud de la acera con una expresión de desconcierto.
—¿Adónde va? —murmuró para sí.
Echó un vistazo al reloj de su muñeca mientras esperaba, incapaz de contener la curiosidad que crecía en su interior.
Pasaron varios minutos envueltos en un silencio desconcertante. Alexa continu