Capítulo 221 – Una hora…
Enzo
Mi desesperación no hacía más que aumentar cada vez que el monitor emitía un pitido o el médico gritaba:
— ¡El ritmo persiste! ¡Segunda descarga! ¡300 julios! ¡Cargando!
Con la cabeza gacha, repetía para mis adentros, como un mantra... o quizá como una promesa:
— ¡Los voy a matar a todos! ¡Los voy a matar a todos!
El zumbido volvió a llenar el aire, otra vez como una advertencia. El cuerpo de Elena se estremeció con la segunda descarga, pero el monitor... seguía si