Capítulo 14 – No se me da bien pedir perdón
Alexander
Cuando sentí que se sentaba a mi lado, mi corazón se disparó. Su toque quemó cada trozo de mi piel. Pero, al darme cuenta de dónde había tocado y qué exactamente estaba acariciando... la rabia se apoderó de mí. Era por Brandon. Siempre por él.
Ella dijo que no, pero aquello martilleaba en mi mente.
Solo que fue la mención de Rachel, mi Rachel, lo que me hizo explotar. Y, en cuanto las palabras salieron, un gusto amargo a hiel inundó mi boca: