Capítulo 102 – Nunca habrá otra
Jackson
Me perdonó.
Joder... me perdonó.
Después de ocultarle la verdad, aunque para mí también era algo reciente, pensé que la perdería.
Pensé que, cuando me miró de aquella manera, sería el final.
Pero entonces volvió a mirarme.
Y era ella.
Mi testaruda.
Mi mujer.
El beso que le di antes fue un intento desesperado de mostrar lo que las palabras no podían.
No era solo deseo.
Era miedo.
Miedo a verla alejarse, a perderla incluso antes de tenerla por completo.
Y,