—Lo siento—, dice Jason, rodeándome con sus brazos mientras apoya su cabeza en mi hombro.
—No tienes nada por qué disculparte. No hiciste nada malo —digo, volviéndome hacia él con sus brazos todavía rodeándome.
—Hice algo malo. Te llevé a un almuerzo horrible, aunque me dijiste que no era una buena idea—.
—No sabías que ella me iba a tratar así, así que está bien—.
—Todavía lo siento.—
—Ya dije, está bien. No estoy enojado por eso —digo y lo beso para reforzar mis seguridades. Realmente no es