Mundo ficciónIniciar sesión—Debemos parar.
—Me parece una buena idea. Dijo la albina.
—Dígale a su gente, yo hablare con los míos.
—Creí que todos éramos su gente señor Dallas. Le menciono con desdén.
—Y así es, pero por ahora no me hacen caso. Pero una vez que estén en mis dominios todos y cada uno de ustedes me obedecerán.
Ella lo miro con la







