- Abrid la maldita reja.
Gritó desde detrás de la protección metálica que instalamos para que los miembros de la manada estuvieran a salvo en situaciones de ataque como estas.
- No podemos, señor.- grita uno de los guardias que pelea a muerte contra los invasores.- solo he abre con un código.
Si, lo sé, yo mismo le propuse esa medida de seguridad a mi madre, y en la manada, solo hay dos personas que conocen la clave de seguridad para abrirlo: el Alfa y el jefe de seguridad; con la pequeña excep